Reingeniería Interna

LA ÉTICA EN LA ORGANIZACIÓN

Análisis de Convivencia para la

Eficacia Empresarial©IDH

PARTE 2

Reingeniería Interna

CONTROL INTERNO:

El análisis no se limita a discusiones y definiciones éticas, que de por sí ya tienen mérito, nos habremos de referir a las bondades de una organización ética alineada al Código de Ética de Respeto. Analizaremos las implicaciones del Código en el quehacer de la empresa, por qué adoptarlo y qué justifica desarrollar esta compresión en el quehacer empresarial.  Durante este apartado estudiaremos cómo el tema de respetar es paso fundamental para crear Fortalezas.  Actuar en conformidad del interés del otro abre nuevos paradigmas que excluyen prácticas y procesos que obstaculizan éxitos permanentes.

Partimos de la firme creencia que toda persona toma decisiones con fin de alcanzar metas.  Nos adentramos en el campo ético al momento que se toman en cuenta las metas de otros en la obtención de las metas propias.  Por ende, el código de ética es una herramienta que asiste, mediante los principios que se presentan, a encauzar  acciones y procesos que viabilicen alcanzar las metas tanto de otros como las propias.

Al compendio de estos principios alineado al respeto le llamamos código interno. Este código está fundamentado a su vez en los valores propios – aquello que es importante para cada cual.  Por cuanto, actuar en sintonía con el código, es una oportunidad para desarrollar sentido de apropiamiento y dignidad. Viabiliza la coherencia entre los actos con los pronunciamientos, lo cual ha de incidir en la eficiencia. Asumir principios éticos se traduce en lubricantes entre los diferentes ejes para correr procesos de manera suave y sin fricción, un elemento clave en toda empresa lo cual significa menor costo para logras metas.

En las organizaciones, desarrollar prácticas y procesos en conformidad, orientados al bien surge del análisis de aplicar el cedazo ético. El análisis consiste en evaluar como las acciones están o no en sintonía con los principios del código ético, alineado a la Ética de Respeto.  Por cuanto el compromiso, y el asumir una posición determinada ante un análisis ético resulta en el desarrollo y logro de metas con valores y significado propios y de los demás. Esto entraña asumir, hacer propios, valores y principios en una toma de decisiones consciente y voluntaria que es ajena a la coacción o al uso de fuerzas externas.

En el propósito del actuar ético, es posible que algunos mal interpreten este ejercicio como una camisa de fuerza que limita la libertad.  Es todo lo contrario, el fundamento de todo quehacer ético reside en potencial las capacidades del ser humano. Como ciencia normativa, exige entender el por qué tal deber justifica encausar los esfuerzos y las actividades.  Apropiarse de los deberes trasciende a una compresión o entendimiento de estar obligado, o actuar por coacción, sino que se entiende por qué se justifican, se asumen; de aquí que surge la voluntad. No es un asunto de coacción, sino que en el ejercicio libre de optar en actuar alineado al respeto, se asumen valores y principios que conforman el código interno de cada persona. Por ejemplo: actuar por la excelencia, ser responsable y asumir las consecuencias, ser transparente en los criterios en la toma de decisiones, primar la importancia del servicio al otro, integrarse en equipos colaborativos, fomentar el desarrollo de las capacidades, dar cuenta de las alternativas seleccionadas son algunos principios del código interno que guían las acciones.  Diligenciar una educación de por qué alinearse al código interno, determinar qué implica guiarse por criterios del respeto en la toma de decisiones, y apreciar las bondades de esta forma de actuar conlleva una Reingeniería Interna.

Esto incide en levantar programas educativos en los que se retan comprensiones y prácticas que nos están alineadas y en las que el líder es modelo de inspiración a los demás. Perseguir tales propósitos produce gran satisfacción, resultado de las acciones que corresponde al código interno de actuar. Tal coherencia se aprecia y su autoridad no es por status, puestos, títulos, que sin descartar ninguno de estos bienes, es de naturaleza moral. Establecer unos principios ante las diferentes situaciones que enfrente, sirven de guía para las decisiones que asumen ante ellas y sobre todo los demás pueden hacer cálculos sobre que esperar del líder.

Por ejemplo, es posible alcanzar metas mediante mentiras o poca transparencia por lo que su actuación no está en sintonía con el código que se fundamenta en honestidad.  La vergüenza es el sentimiento que se expresa cuando viola, transgrede, su propio código interno de actuar.  El valor del sentido de vergüenza precisa en evitar violar códigos en cuyo caso persigue rehacer posibles daños o encausar sus acciones para restituir a los demás. El fin, no es eliminar normativas sino actuar conforme a ellas.  Por otra parte, los “sinvergüenzas”, aquellos que carecen de vergüenza al momento de violar un código, carecen de emociones de culpas por violaciones a sus códigos internos.

Sea por ausencia de interés para actuar éticamente, o por falta de educación ética, se tiende a confundir códigos éticos por códigos de normas.  La ley, igualmente es de carácter normativo, pero se diferencia de los fundamentos ético que se constituyen por principios y valores internos de las personas. No se cultiva el gusto del bien actuar por el mismo bien de las acciones, sino por evitar consecuencias negativas, penalidades y castigos. En cuyo caso se carece de voluntad por la ausencia de significado en las acciones que se llevan a cabo.  Se podrán regir por las leyes o normas sociales, pero no se procura satisfacción de actuar según su código interno que fomente sentido de dignidad. Interpretar el código ético como asunto legal o un manual de regulaciones limita hacer análisis del sentido ético de actuar en forma digna. Regular de forma externa no se practican ejercicios de análisis internos del correcto actuar en función de los valores encarnados.

En una comunidad ha de esperarse que regulaciones y leyes se desprendan de análisis éticos, sin embargo, esto no siempre ocurre. Inclusive en ocasiones actuar según normas sociales y legales se contrapone al actuar éticamente.  En la Alemania Nazi actuar según la conciencia era bien arriesgado por ser contrario al régimen oficial.   De igual manera las normas en una empresa pueden estar respaldadas en una base legalista y que poco ayudan a establecer y definir fines que promuevan el bienestar. Limitados a regulaciones externas se conforman con unos mínimos en los cuales las prestaciones y los servicios no agregan valor tanto a clientes internos y como externos.  En ocasiones quienes tienen autoridad legal pueden limitar el desarrollo del personal y aunque no sea ilegal y no violente normas ni reglas, en las personas, el denominador común de la cultura será el desánimo y muchas veces de temor. Al no haber creatividad la agonía será larga, pero la muerte segura.

Implicación

En el mundo del trabajo, adherirse al código da paso a ser profesional en el campo que se desempeña.  Fundamenta su profesionalismo en la suma de su conocimiento técnico y la honestidad alineados por códigos internos.  Ser cumplidor con los principios del código permite proyectarse hacia el futuro de manera constante, dando confianza a los demás en qué esperar de sus ejecuciones.  Su desempeño, en sintonía con los valores de la organización hace viable que las personas proyecten su profesionalismo. Demuestra congruencia en su manera de actuar cuando actúa en sintonía con los valores de su código.

La cultura empresarial se expresa cuando hay sintonía del personal con los valores de la empresa. De aquí la importancia de atender y seleccionar qué valores, que fomenten y revitalicen las acciones de los equipos empoderados, promulgar. Ello implica una gran dosis de procesos educativos y revisión de procesos por los líderes para promover la cultura deseada. De forma que las personas, por sus análisis, van adquiriendo los valores que se declaran y asumen como propios, esto es lo que se llama una Reingeniería Interna. Por cuanto los líderes, mediante su comportamiento, deben estar muy atentos a los valores que proyectan.  En la elección de alternativas de cada día, expresan aquello a lo que dan más importancia, o sea, que comunican, mediante las selecciones que optan, hacia dónde el personal a de dirigir su atención.

De aquí deberá establecer valores, orientado por el servicio, para aplicar criterios en las decisiones que definen la cultura.  El código de ética debe precisamente derivarse de los valores de la cultura del respeto y del servicio.  Comprender las acciones, actividades que se asumen y los recursos que se asignen a las metas exige comprender el valor de la cultura, comprender e internalizar los valores y principios del código ético.  El código de ética interno debe precisamente desprenderse de los valores de la cultura de servicio. Podríamos decir que el código interno enmarcado por los valores del servicio es el instrumento para que el personal apoye su comportamiento. Este código deberá pues, elaborarse en Sintonía con los Valores de la Empresa.

Un código no dice cuál ha de ser la meta, pero establece guías sobre qué perseguir y los comportamientos para lograrlas. Asimismo, facilita la comunicación entre los integrantes de la empresa, ayuda esclarecer qué esperar y las maneras de actuar entre unos y otros. La consecuencia primaria: Menos fricción más eficiencia. La armonía de los actos con los Criterios de Servicio con el código interno del personal, contribuyen a obtener la eficacia organizacional.  El código interno de las personas, al asumirse de manera libre y voluntaria ayuda lograr un compás uniforme que se traduce en ahorro de esfuerzos, mitiga conflictos y facilita el establecer expectativas. Los conflictos suceden por aplicar principios que chocan unos con otros.

Dr. Miguel A. Arrieta Morales


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